El mecanismo del estrés
Desde hace tiempo la sociedad moderna viene aquejando un mal que hemos llamado estrés y que afecta de forma dispar a las personas. La forma en la que se ataja este proceso disfuncional desde el cuidado de la salud no siempre es exitoso y si sostenemos esta situación un tiempo prolongado sin darle la debida importancia, puede desembocar en graves problemas de salud así como un deterioro en la calidad de vida del individuo en diversos ámbitos.
Tal vez aun no comprendemos bien cuál es el funcionamiento del conjunto cuerpo-mente y por ello no somos capaces de sostener un estado saludable del individuo y nos centramos únicamente en sortear la enfermedad. De esta manera nos venimos centrando más en eliminar de forma puntual las causas de enfermedad que en fomentar las causas de la salud de forma duradera.
El estrés es un mecanismo natural del cuerpo basado en la secreción de hormonas como el cortisol y la adrenalina cuya función es optimizar el funcionamiento del organismo para lo que se percibe como un peligro o una situación que nos demanda estar alerta. Se aumenta el rimo cardiaco, la respiración se altera, aumenta la glucosa en sangre para poder responder de forma eficiente y rápida y el suministro de nutrientes se prioriza a los músculos, eliminando temporalmente este suministro a otros órganos lo cual como consecuencia impide que funcionen con normalidad.
Hay que tener en cuenta un dato importante: el mecanismo del estrés se activa a partir de cómo percibimos una circunstancia externa. Es decir que el “peligro” no necesariamente es real. Basta con percibirlo así. Esto hace esencial que si bien la activación del estrés en sí misma no la podemos controlar de forma directa, si podemos tratar de cuidar qué circunstancias externas vamos a catalogar como peligrosas.
Uno de los desencadenantes de estrés muy común en nuestra sociedad es el trastorno de ansiedad. La ansiedad es un comportamiento aprendido, es decir no está en tu personalidad, por tanto puede reeducarse al respecto así como puede enseñarse al respecto. Hay aspectos relacionados con el estilo de vida y la conducta que pueden revisarse con el fin de manejar y reducir la ansiedad.
Algunos síntomas de ansiedad son:
- Preocupación excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades.
- Preocupación mantenida en el tiempo.
- Dificultad para controlar el estado de preocupación.
- Inquietud o impaciencia.
- Fatiga y poca energía.
- Dificultad para concentrarse, torpeza a la hora de realizar acciones que requieran concentración.
- Pérdida de memoria, despiste.
- Irritabilidad.
- Tensión muscular.
- Alteraciones del sueño.
Todo ello provoca un malestar físico y un deterioro significativo del individuo y de su relación con el entorno.
Hay que tener en cuenta que el estrés sostenido en el tiempo no solo puede desencadenar cualquier síntoma incomodo sino que afecta de forma directa a nuestros órganos y su funcionamiento, el más afectado por esto es el hígado. El hígado es conocido como el general al mando del cuerpo que tiene multitud de funciones. Según la medicina tradicional china, es el órgano que gobierna la salud. El hígado es el principal órgano de desintoxicación del cuerpo. Todo lo que comemos y bebemos es filtrado por el hígado, incluyendo medicamentos y otros químicos. El hígado trabaja para mantenernos sanos. Si tu hígado funciona mal todo tu sistema irá desbalanceándose y por supuesto enfermando por un efecto en cadena.
Además de todo lo que ya conocemos que mejora nuestra salud como algunos hábitos del estilo de vida, véase comer sano, evitar intoxicarnos con alimentos o medicamentos, evitar el sedentarismo, descanso adecuado, respiración correcta, etc… es importante no olvidar los factores relacionados con el funcionamiento de nuestra mente.
Debemos trabajar a fondo con nuestros pensamientos. Sin nuestra mente no vamos a ningún sitio, nuestro cuerpo reacciona bajo el filtro de nuestro pensamiento, de cómo vemos el mundo y no de cómo es el mundo. Nuestra mente descontrolada, altamente emocional y poco trabajada poco a poco nos ha ido alejando de la realidad, al punto de que pareciera que ya no podemos contar con ella en nuestro propósito de mejorar nuestra salud porque nos boicotea a través de hábitos insalubres y comportamientos automáticos que no nos benefician.
Pero ese justo es el mecanismo del estrés, el que te va afectando y vas perdiendo el control sobre tus pensamientos. Es como un círculo vicioso. Tu mente percibe estrés y el propio estrés nubla tu mente. De esta forma, queda sumergida en sus intrigas mentales y cuando la necesitas no está a tu servicio. Recupera el control sobre tu mente. Si quieres cultivar salud es lo que más necesitas.